10.7.08

Nuevo suspiro de libertad

"Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unámime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. (...) "

9 de Julio. Conmemoración de la Independencia Argentina.
Aquella acta que fue firmada en una pequeña habitación, donde se respiraba expectativa y nacionalismo. El primer paso para lo que sería el comienzo de la lucha por el consenso, teniendo el futuro en nuestras manos.
¿Qué significó para los grandes próceres perseguir la libertad, recorrer interminables distancias y dar su vida para cumplir los ideales que parecían utópicos años atrás, cuando los libros que daban cuenta de la innovadora revolución francesa se leían en secreto? ¿Qué significa para el pueblo argentino ser libre hoy?

Recordamos nuestros primeros años en contacto con los colores celeste y blanco por aquellos grandes discursos, los actos que recreaban el pasado, esporádicas tazas de chocolate caliente y churros entibiando el frío invierno, memorias personales de calles cortadas y banderas orgullosas. Aprendemos a entonar el himno con respeto, y más tarde a entender qué es lo que encierra cada verso. Incluso llegamos a enterarnos de que los escuchados sólo son una pequeña parte del extenso tejido de estrofas originales, escritas con la fuerza y "el ruido de rotas cadenas".

Y un día nos damos cuenta de que hemos crecido. Que llevamos no a cuestas, sino con orgullo la identidad de ciudadanos. Que somos los responsables de que el nombre de nuestra patria se mantenga en alto. Decidimos estudiar, trabajar, poner a prueba nuestras capacidades, incentivarlas y unirlas desde cada rincón del maravilloso territorio que ostenta el patrimonio nacional. A pesar de las dificultades, de los intereses turbios, de los golpes de la vida, existen quienes buscan vivir con dignidad y tiñen las páginas de todos los días de un positivismo muchas veces abandonado.

Somos una Nación que lleva una larga historia. Párrafos que contienen aciertos, las decisiones y descubrimientos brillantes que han ganado casilleros en el juego del progreso. Pero también hojas grises con errores eternamente repetidos.

Portadores de una mágica diversidad, frente a nuestros ojos se extienden los paisajes más imponentes, capaces de emocionar a cualquier espectador. De norte a sur, arte, sabores y costumbres que engalanan a los pueblos. Distintos quizás por nuestras raíces, ya que los cimientos de la sociedad han sido construidos sobre las esperanzas de los antepasados llegados del otro lado del Atlántico y la pequeña porción de pueblos originarios que ha logrado sobrevivir. Pero lo cierto es que aquí hemos nacido, bajo el brazo de una Nación que aunque enormemente influenciada, es única y debemos cuidar.

Cada paso ha sido muy caro. Los éxitos han costado grandes esfuerzos, y los fracasos, profundas pérdidas y llantos que aún guardamos en los bolsillos.

Hoy en día, el pueblo está golpeado. Busca el cambio en tiempos en los que las figuras del Estado y la justicia han perdido fuerza, la desigualdad social se ha acrecentado y los desafíos del mundo globalizado ponen a prueba al país cada vez más. La pluralidad se encuentra en su máxima expresión, y no sólo en los distintos sectores de la sociedad, sino también en los diversos partidos políticos, que velan por sus intereses. Una situación que no es nueva, ya que nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra historia: aquella eterna búsqueda del consenso.

Frente a un nuevo aniversario de nuestra independencia, se intenta dar un nuevo significado a aquel ideal de libertad. Tomar conciencia de que somos argentinos y como tales, debemos tener objetivos comunes, conciliar los intereses propios con los intereses de la sociedad para progresar y no estancarnos, creando discusiones interminables, reflejo de una democracia débil, incapaz de tomar decisiones.

"Ponernos de acuerdo" como nos enseñaron cuando éramos pequeños. Escuchar, exigir, dar nuestro punto de vista, discutir, racionalizar. Ser ciudadanos y tomar las riendas de nuestro país.

Tal como lo hicieron los patriotas aquel 9 de Julio de 1816.


Agu Miglio.-

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