4.8.12

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20.5.12

Sequía

Te alejás más y se me escapa entre las manos como el agua. Pondría cientos de baldes, vasos, tazas y dedales para detener la tragedia. Pero mis palabras están repletas de ranuras, plagadas de pequeñísimos poros incapaces de contener los sonidos, los trazos, las horas. Así fue como los silencios vaciaron los cajones, despejaron el escritorio, guardaron dos tazas apiladas en el fondo de la alacena, cancelaron el contrato de alquiler que figuraba en la etiqueta de la almohada, enmudecieron la pared del pasillo, cambiaron las frecuencias personalizadas de la radio y dejaron la llave en la repisa. Se disculparon con ella, ya que vendrían temporadas de encierro: perder su dueño fue perder su libertad. Una potencial nota en la cocina prefirió teñirse de blanco. Un sonido agudo invadió los tímpanos, como años atrás, cuando nos deslizábamos hasta tocar el fondo de la pileta y sentíamos el chirrido en las profundidades, que nos recordaba que éramos humanos, tan reales y ajenos.
Así, el agua terminó de caer. Apenas las paredes del departamento parecieron ampliarse, dolió la garganta. 
Y se deshidrató el alma. 

Agu Miglio.-

25.12.11

5 de diciembre

Tratás de guardar el perfume en pequeñas dosis. Sostenés el aliento y se acelera el corazón. Así, la fragancia recorre y modela una extensa serie de pensamientos catalogados diligentemente. Vale la pena respirar tres veces porque esta noche no se repite, suena a muchas y a ninguna, brilla tan fuerte que tienta la gravedad del hastío y eriza unas cuantas líneas, mudas, congeladas. Cruje la madera, el cielo se tiñe de azul marino. Amanece y yo duermo, confirmando una vez más que mi alma vive a destiempo.

[Hoy es una noche perfumada. Abran las ventanas señores.]

Agu Miglio.-

(2 días antes)


29.5.11

Palabras clave

Porque nos reinventamos. Nos buscamos. Nos repetimos. Y nos reencontramos.
Porque en ese ir y volver, no olvido llevar mis palabras clave en el bolsillo.




Agu Miglio.-

21.4.11

Jugar a no perder

Dejó que la música la mareara, porque así se sentía segura, dedicándole líneas a aquello que no existe, sagrado entre todo lo que puede realizarse.

Y no se va a arriesgar, nunca. Porque le gusta jugar.

No, le gusta imaginar cómo se siente jugar. Llenarse las venas con aquella dulce sensación y poder volver al inicio sin perder en el camino. Un perpetuo ensayo con destino incierto.

Un éxito inconcluso.
Un fracaso encubierto.


Agu Miglio.-



3.8.10

¿Borrón y cuenta nueva?


Necesitamos comenzar de nuevo. Precisamos hojas en blanco. Cambiar, pintar y remodelar muebles. Visitar la peluquería. Destrozar en cuarenta y cinco pedazos uno o dos papeles. Rasgar las palabras escritas, verlas desvanecerse en los laberintos de la bolsa de basura. Brindar. Arreglarse y salir a festejar. Llamar y dejar escapar una sentencia fría. Desear con el alma que el año se termine. Crear una lista eventualmente realista y necesariamente imposible de metas a cumplir. Tomar un tren que nos lleve lejos, cuando son los pensamientos los que nos siguen a kilómetros. Poner fin a una situación incómoda. Pedir que lleguen los buenos tiempos. Emprender un nuevo negocio. Pintar las paredes. Condenar una canción al olvido. Enterrar sentimientos. Reprimir nuestra esencia. Dejarse ser. Llevar bien alto la bandera de la libertad aunque apenas sepamos qué significa. Tachar. Borrar. Contar hacia atrás.

Empezar de cero. Borrón y cuenta nueva. Nos desespera, nos desvela y nos atrae peligrosamente. ¿Qué sería del hombre si no pudiera olvidar y comenzar sin el peso sobre sus hombros? Ya no nos engañemos y aceptemos nuestro increíble talento para escribir un párrafo aislado cada día. Aprendamos a convivir con nuestra brillante habilidad que permite despreciar años de historia. Errores, glorias pasadas, tiempos turbulentos. Siempre seremos invencibles si podemos arrancar la carrera sin que nuestra conciencia nos pise los talones. Ella no nos traicionará, jamás nos trasladará. Refutará memorias enredadas y aprenderá a vivir en un presente eterno y efímero.
¿Será que nos hemos mentido tantas veces que en las ansias se nos ha escapado de las manos?

Agu Miglio.-

23.12.09

Visa indefinida


¿Cuántas veces pensamos, escuchamos y confirmamos que "la gente no cambia"? Solemos pensarlo cuando las actitudes se repiten, cuando vuelven a dejarnos esperando en aquella esquina, cuando escuchamos una frase, un deja vú que nos duele en el alma. La esencia siempre será la misma y sobretodo una vez que ya terminó la adolescencia y nos parecemos un poco más a nosotros mismos. Es entonces cuando nos repetimos "ahora sabemos a qué atenernos", no habrá sorpresas, no habrá esperanza.

Sin embargo, irónicamente las personas sí cambian. Crecen, se escudan, nos olvidan, nos llaman, nos recuerdan, nos borran de su agenda telefónica, nos piden ayuda, nos ofrecen un café la tarde menos pensada. Ellos reordenan sus pensamientos y prioridades, se mimetizan con aquellos que los rodean, tiñen su aura de colores distintos. Probablemente no se rían de las mismas cosas, hayan olvidado anécdotas que antes parecían imborrables, conozcan más el mundo y hayan pegado cientos de curitas en el alma con el paso de los años.


Y cuando todo cambia, quizás reflexionamos, tal vez un día nublado como hoy o una noche estrellada. Existen miles de momentos. Se saborean de forma distinta y siempre están incompletos sin aquellos que condimentan nuestra vida. Ellos nos tocan el alma, nos alegran, nos derrumban, nos levantan, nos enseñan. Pero ese encuentro puede que sólo suceda en aquel momento irrepetible, cuando nuestra sintonía y la suya se confunden trágica o mágicamente. Un abrazo, una charla, miles de caminatas, helados y risas, discusiones, puntos en común y diferencias irreconciliables: tan sólo ingredientes de un hechizo que los años desgasta. O no.


Ellos no son los mismos y nosotros tampoco. Aunque guardemos esencias escondidas y recuerdos empolvados.

Porque la barrera que levantamos con esfuerzo frente a los demás, una vez se rompió en mil pedazos y se rindió frente a la confianza.

Porque a veces duele saber que los años dejan sin efecto la visa indefinida directo al corazón.
Agu Miglio.-
[
Descubriendo la cotidianidad.
Reflejando
su magia en cada trazo.
El
arte color vainilla. ]