24.9.08

Preceptos de una comprometida primavera

Pasé muchas horas buscando el desencadenante para comenzar a escribir la entrada de hoy. Al final lo hallé en un rincón del mueble, cerca de los discos antiguos. Una hilera de dulces de colores, como los que solíamos comprar cuando éramos pequeños. Arrugabamos el papel blanco y la habitual pastilla naranja resultaba la carta de presentación de una larga serie. Luego aparecía la inconfundible verde con la que esperabamos no encontrarnos. Pero tras desempolvar colores, al fin surgía la rosada, la tan ansiada rosada, que nos alegraba el día.
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Cuando sentimos que la vida nos ha querido enseñar una lección, uno de los grandes miedos es no poder estar a la altura de las circunstancias. Hoy sé que no hay nada más maravilloso que vivir la vida. Aprovechar las oportunidades que surgen, aprender cada día a mover las piezas de ajedrez que finalmente resultan más complejas de lo que imaginamos, guardar en la memoria para siempre aquellas palabras que nos llenaron el corazón, aprender a distinguir lo que es realmente importante en medio de la vorágine de errores, silencios y desconcierto, valorar el verdadero sostén de nuestra vida que es tan esencial y tan parte de nuestra alma que muchas veces lo perdemos de vista. Madurar emocionalmente, saber ver el abanico de desafíos y sabores agridulces que nos ofrecen.


No hay duda de que la primavera está definitivamente instalada. Ahora al esperar por la mañana, cuando el reloj marca las 6:40, el cielo ya no se ve oscuro y puedo pensar orgullosa "al fin amanece más temprano". Las vidrieras se cubren con flores de papel y la moda se tiñe de los matices más estridentes. El sonido de los pájaros llena lo que hasta hace unas semanas resultaba un silencio incierto y al cruzar las vías de todos los días el aire parece llevar un ingrediente más: el perfume del cambio.

Debo decir que espero mucho de los próximos tres meses.

Poder llevar como amuleto los pensamientos que he escrito y vivir teniendo en cuenta al menos una pequeñísima pizca de ellos. Materializar humildes proyectos. Ser yo misma a conciencia.

Querida primavera, lo cierto es que...
En tu lugar, me sentiría horriblemente responsable.



Agu Miglio.-


3 comentarios:

Marie Augustine dijo...

qe linda la musica
y tambien las fotos,
tiene mucho color tu blog,


llegue porqe soy amiga de fran-

Juls dijo...

Ojalá que la primavera se haga cargo y cumpla con todas tus expectativas :)

Yo la verdad es que no le pido demasiado... Pero yo estoy viviendo circunstancias especiales
(¿y si te digo que mi amor imposible se fue a España y por el momento no piensa volver?... creo que con eso ya te das una idea de mis sentimientos. ¿Qué le voy a pedir a la primavera? Solamente que pase...)

Me encanta tu blog Agu, es muy lindo.
Un beso grande!
Juls

Julieta dijo...

Agu, realmente es muy responsable la primavera. Espero que el calorcito de las margaritas este cumpliendo parte de lo prometido por ahi.
Por aca si, como siempre. Nunca me falla.
Besos.

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